BSO: Todas las canciones de ánimo a la selección son igual de malas, pero me quedo con esta: La Roja Selección, de El Chinchilla.
La verdad es que no se que poner, así que recurriré a unos cuantos iconos del imaginario español, para dar motivos de nuestra victoria.
Ellos se dicen los naranjas, pero Naranjito era español.Con Felipe II Holanda era española, con Villa I volverá a serlo.Porque es el primer mundial sin El Fary y merece nuestro homenaje.Porque nosotros tenemos a Manolo el del Bombo y ellos a un fulano con pinta de homosexual.Por el espíritu Güiza: ¿Quien te regaló tu primer balón? Lo robé.Por las ronchas de Camacho.
Y tenemos que ganar por el gol que falló Cardeñosa, por el tabique de Luis Enrique, por el autogol de Zubizarreta contra Nigeria, por el balón que nunca salió de Joaquín en Corea, por el penalty que falló Nadal, y por el de Raúl ante Francia, por el «me lo merezco» de Míchel, por tantas y tantas veces que no hemos estado donde merecíamos.
Por Xavi, por Iniesta, por Villa, por Dios, por la Épica, hoy sí. Hoy gritaremos «Somos Campeones del Mundo».
El objetivo de este post es doble. El primer motivo seguro que lo habéis adivinado nada más leer el título: un burdo intento autopromocional, con el noble objetivo de reflotar el bello proyecto que iniciamos con este viaje y que nunca alcanzó las cotas esperadas. Hablo, como no, de loquequieraspor10euros.com, el portal donde por una mísera cantidad podeis someterme a vuestros deseos más oscuros.
Y el segundo motivo, en realidad el motivo central del post es hablaros de la baratez de este país. Por todos es sabido que Bolivia es un país barato, pero no se hasta que punto sois conscientes de que nivel de barateces estamos hablando.
No se que tal de cara será la electricidad aquí... pero parece que no mucho...
Así que para ver de que estamos hablando, vamos a hacer una pequeña prueba o juego consistente en ver cuanto cunde aquí un billete de 10 euros. Lo primero es el cambio. Según las últimas cotizaciones un Euro equivale a 8.79 Bolivianos. Así que vamos a traducir el gasto de un día en la vida de la capital del país, la ciudad de La Paz.
Me levanto por la mañana, a las 11 en punto, de mi cuarto: una habitación con tres buenas camas, con baño compartido en un hostel bastante correcto, por la que pago 30 Bolivianos la noche, es decir, 3,40€.
La habitación, desordenada, pero no tan cutre.
Después de levantarme, me dirijo a desayunar algo, por lo que me compro un paquete de 12 galletas por 1 boliviano (11 céntimos de euro) y nada más, puesto que en el hostel me dan leche por la mañana.
Como me gusta estar comunicado con el mundo y enterarme de quien ha ganado la etapa del Tour me voy a conectar a internet, donde paso una hora por la que me cobran 3 bolivianos (34 céntimos). Después me doy un paseíllo y entro en una casa de comidas donde sirven lo más sorprendente de todo: un almuerzo.
Por 7 bolivianos y medio (85 céntimos) me dan todo lo siguiente: de entrante una pequeña ensalada de lechuga y tomate, un plato de sopa bien abundante, un plato grande con mucho arroz, patatas hervidas, un muslo de pollo, ensalada y unos palitos un poco raros que saben como a boniato; pan y botella individual de coca-cola; de postre, mandarina. Increíble!!! Menos de un euro! Y os puedo asegurar que no es el lugar más barato y que hay muchísimos restaurantes de ese precio.
Sopa abundante, cacho de pan, y mini-ensalada que ya me había comido.Segundo plato.
Después de comer, decido ir a hacer un poco de turismo, y me voy al mirador del Killy-Killy. Para ello paro un autobús que me cobra un boliviano (11 céntimos) de ida y otro de vuelta, así que en total invierto en transporte 22 céntimos.
A media tarde, me entra hambrecilla y decido comerme dos empanadas, una de carne y la otra de queso por la friolera de 3 bolivianos las dos (34 céntimos) y un refresco por el que me cobran 2 bolivianos más (22 céntimos).
Por la noche, quedo con unos amigos y decido ir a un restaurante barato, puesto que por la noche queremos salir. Así que llegamos al restaurante más barato de La Paz: 4 bolivianos (45 céntimos) por el que nos dan otro buen plato de sopa, y un filete de carne no muy abundante con arroz y ensalada. De postre una taza de té, que no me gusta, pero bueno. Con pan y agua a discreción.
Impresionante vista de La Paz.
Después de haber gastado poco durante el día nos permitimos unos pocos de lujos por la noche, así que entre cuatro personas agarramos un taxi para ir a una discoteca. Nos cobra 10 bolivianos, es decir 28 céntimos de euro a cada uno. En la discoteca nos cobran a la puerta: 10 bolivianos (1,13€!!) y cada cerveza de 600cc la pagamos a otros 10 bolivianos.
Por último, antes de la retirada, hamburguesa callejera por 5 bolivianos (56 céntimos) y taxi de vuelta a casa, otros 28 céntimos de euro por barba.
En resumen:
Hostel:3.40€
Desayuno: 0.11€
Internet: 0.34€
Comida: 0.85€
Transporte: 0.22€
Merienda: 0.34€+0.22€
Cena: 0.45€
Taxis: 0.28€+0.28€
Discoteca: 1.13€
Cervezas: 1.13€ + 1.13€
Hamburguesa: 0.56€
Total: 10.44 euros.
Dicho esto, que es un retrato real y fidedigno de lo que pasa en La Paz, advirto al respetable que esto son precios de lugares no excesivamente turísticos, es decir, lugares en los que hay algún boliviano. Los precios de los lugares donde solamente van gringos son considerablemente más caros.
En fin, en La Paz, lo que quieras por 10 euros.
***
Capítulo aparte merece hablar de lo sucedido ayer en la semifinal del mundial. Sobra decir lo feliz que estoy y la tremenda ilusión que tengo puesta en que el próximo domingo nos proclamemos Campeones del Mundo. Porque, señores, aunque suene increíble ¡Estamos en la final de un Mundial!
EUFORIA.
Tras encontrarme a Toni Crupi, un Ca Vell, por casualidad en La Paz, he decido alargar mi estancia en la capital boliviana, hasta que nos proclamemos campeones del mundo. Así que o ganamos este domingo o me quedo cuatro años.
Naranjas, ¡seréis los siguientes!
Respecto a la celebración que hicimos para el pase a la final, tengo que decir que lo dimos absolutamente todo. Desde la hora del partido (14,30 aquí) hasta bien entrada la madrugada. Uno de los momentos cumbre se produjo cuando entramos a un bar holandés al ritmo de «a por ellos, oé», cada uno con una naranja en la mano: «Esto es lo que vamos a hacer con vosotros este domingo»:
Por España, por la Épica, vamos a ganar este Mundial!!
Uno no sabe muy bien si está legitimado para escribir aquí una vez abandonada la épica, pero alguien escribió una vez que la épica te sigue si tú la buscas, así que creo que al menos durante la última semana volví a sentir su presencia.
Mi trabajo me llevó durante una semana a la isla La Española, concretamente a su parte oriental, esto es la República Dominicana. Es curioso ir a trabajar a un destino tan turístico, se hace raro estar ganándote las castañas rodeado de gente que lo único que quiere es vaciar su mente de los conocimientos lectivos o laborales adquiridos durante el último año.
Dura jornada laboral en el Todo Incluido
Para ello estuve alojado cuatro días en un hotel todo incluído y 3 en al capital Santo Domingo.
La vida en el hotel diría que es totalmente opuesta a lo que viví durante 3 meses en compañía del señor Casero. Si bien es cierto que nosotros no nos estresábamos, sí que angrandábamos nuestra experiencia vital la mayoría de los días, bien fuera con una excursión o visita o compartiendo una cerveza con un desconocido. En el hotel la actividad nos la resumió muy bien un turista inglés: «We go to the beach, and then to pool… and then to the beach… and then to the pool.» Con esta dinámica lógicamente uno no crece mucho interiormente, pero así como los caminos del Señor son inexcrutables lo que necesite cada uno para llegar a la Épica también.
La puerta de este taxi era muy útil para estudiar su mecanismo de apertura.
La otra gran diferencia fue el tema comida. Mi (ex)compañero me las hizo pasar algún día que otro, hablando en plata, putas. Sobretodo al principio del viaje, donde no sabíamos exactamente cuánto podíamos gastar en una jornada, los kilos se esfumaban con alegría para unos (Alex quería perder barriga) y temor para otros (mis reservas de grasa eran escasas). Pues bien, con la pulserita la gente no tiene problema en engullir a todas horas todo aquello que se le ponga por delante: desde gambas a hot dogs pasando por pescado y pizzas. Todo vale durante la adoración a Baco-n .
Respecto al tema alcohol en el hotel había barra libre y en nuestro viaje… no recuerdo.
La otra parte del viaje fue en la capital Santo Domingo. Nos dijeron que menos de un 5% de turistas la visitan, lo que certifica las prioridades de la gente que viene aquí de paso. A mi personalmente me pareció interesante, no para estar 4 horas después de un viaje de 3 en autocar, pero si vivir 2 ó 3 días y entender como es la vida dominicana, pues como nos dijo un trabajador del hotel «Punta Cana no es real, es algo que alguien se inventó».
En las calles de Santo Domingo conviven carros a motor y a caballo.
Menos en el coche, donde se transforman en seres violentos y estresados, los dominicanos son en general «buena gente», interesados en el de fuera e interesados en darle a conocer su país.
Un clásico, fotografía con el taxista.
Tuve además la oportunidad de conocer un poco el interior del país, y lo que ví fue un diamante en bruto por explotar, bosques tropicales que los «vecinos» de Costa Rica han convertido en una fuente de ingresos descomunales y donde aquí parece que nadie ha visto negocio todavía. Tiempo al tiempo.
Países: Francia, Argentina, Suiza, Israel, Chile, Noruega, Inglaterra…
Mis días en Samaipata transcurrieron rodeados de un grupo de gente de lo más variopinto. Múltiples nacionalidades y múltiples locuras. Muchas historias se podrían contar de todos ellos, pero como resumen nos quedaremos con las aventuras de Bastian, un francés darlotodista y excesivo como pocos.
En los tres días que estuvimos juntos le dio tiempo a dormir en la comisaría local, esposado a un austriaco (sólo había unas esposas). Al día siguente, ya en libertad tras haber sobornado convenientemente, entró a su hostel por la ventana, ayudado por unos militares uniformados, momento en el cual Bastian tenía escrito en su frente la interesante misiva «Viva el Vino».
Sin duda, personajes Épicos, capitaneados por el más excesivo de todos ellos, Bastian. ¡Bienvenidos seais a los amigos de la Épica!
Estar un mes en el mismo hostel es lo que tiene, que te haces amigo de los que allí trabajan. Guido, director de cine con el que grabamos un corto y gran viajero, era el recepcionista de los fines de semana. Juntos solíamos salir por ahí después de su turno. Miguelón, músico y camarero del hostel, comíamos juntos cada día y compartimos muchos momentos y partidas de ping-pong. Sin duda, dos hombres, cada uno a su manera, forjados por la Épica. Se abre la puerta del museo de la Épica para los mejores trabajadores del Che Lagarto Buenos Aires, el mejor hostel para las mejores personas.